Nunca me gustó decidir, mi frase favorita es "elegí vos", algo que me saca un peso y lo pone sobre las espaldas de otro. El tema de pensar tanto cuando decidimos se relaciona con la idea de qué queremos que otros vean de nosotros, en criollo sería "queremos quedar bien". Si nos invitan a comer nos debatimos entre lo que nos gusta y lo que sale más barato, si nos compramos ropa miramos lo que nos gusta y nos dividimos entre lo que "está de moda"; pero esto no es nada, peor se vuelve cuando lo que nos cuesta decidir interfiere directamente con nuestra vida.
Ya sea que nos creamos un espíritu libre o seamos títeres de quienes nos rodean, tenemos que tomar decisiones. Para poder crear un camino del cual nos sintamos orgullosos.
No quiero sonar muy dura con lo que dije antes, pero si que entendamos que la libertad o la no libertad, no nos salva de elegir lo que queremos. Por el contrario, son esas elecciones las que por algún motivo nos genera el sentimiento de que tenemos nuestra vida en nuestras manos. Porque al final es eso lo que todos necesitamos, sentir que tenemos en la mano ese hilo conductor, el volante, el lápiz, todo lo que sea que nos haga falta para crear nuestro propio destino.
Lo raro, lo que me sigue sorprendiendo, es que nadie nos haya enseñado nunca a tomar una decisión, claro, que salgan al mundo y este se los devore; no creo que los demás piensen así; pero pienso que en realidad lo que sucede es que no comprendemos a ciencia cierta la importancia de tomar partido en nuestra vida por medio de las decisiones.
A duras penas me he dado cuenta de lo perjudicial que es dejar nuestra vida a merced de otros. ¿Qué importa lo que otros digan? A veces mucho, porque nos inculcaron la idea de que teníamos que cumplir con las expectativas de los demás, crecimos con ese pensamiento, pero quiero ser clara nadie puede armar tu vida al 100% no es justo, no es lógico y tampoco es posible. Imaginate tener todo el día a alguien que te arme la rutina, que te diga las cosas que tenes que sentir y que otras tenes que decir o hacer. ¿A quién le importa tan poco su vida como para querer manejar la de otros? El control es solo una ilusión de la mente. Ni siquiera nosotros podemos manejar al cien por ciento nuestra vida, porque existe algo a lo que le llamamos "margen de error" (destino, situaciones externas, errores) y está bien.
Equivocarse. Volver a decidir. Acertar. Aprender. Crecer.
Dejemos de tenerle miedo al "no", a fallar. No podemos ser perfectos todo el tiempo y tampoco podemos crecer sin equivocarnos. Es parte del proceso. No pierdas más el tiempo sin poner tus cartas sobre la mesa, mirar a los ojos a tu vida y darte cuenta de que estás donde estás y cómo estás, en parte gracias a #margendeerror, y otra a tus decisiones.
En Pinterest encontré una frase que publiqué en un reel que dice "¿Esto aporta a la vida que quiero crear?" y es muy útil cuando de elegir se trata. Quiero o no quiero. Fin. Cortita y al pie. Ya está de pensar en que cosas van a decir o creer de vos los demás, mira bien y fíjate cuántos de ellos piensan en vos antes de tomar sus propias decisiones. No somos tan importantes.
Retomo el punto de "hacemos porque los demás quieren"; estaba viendo un video, una charla TED que les dejo al final del escrito de hoy, donde la chica que daba el discurso mostraba ese problema a la hora de tomar decisiones, ella hablaba de elegir y marcaba tres puntos claves de los cuales yo me quedo con el primero: "elegir por nosotros mismos". En este punto, ella marcaba como se diferenciaba la toma de decisiones según la cultura de la que proveníamos y que a veces influye mucho nuestro entorno, como también, la forma en la que hemos sido criados. Ella comentaba sobre dos grupos de niños, uno de estadounidenses y otro de niños provenientes de la cultura asiática; para no extenderme más, esta mujer comentó que para los del primero grupo fue más importante realizar una actividad donde ellos protagonizaran la toma de decisiones, es decir, ellos elegían que cosas querían hacer. Por el contrario, el segundo grupo se veía más cómodo cuando las decisiones eran tomadas por personas externas a ellos, en particular, sus padres.
Pero ¿a qué quiero llegar con esto? Que la complejidad de tomar una decisión radica en todas estas variantes. Nuestra cultura, la influencia de nuestros padres, lo que creamos que somos y como nos vemos ante el mundo, como muchas más también. Pero que aún así veamos el elegir/decidir como un arte, una creación que tiene varios actores cuando de nuestra vida se trate, lo que significa que hay un protagonista y sos vos. Cuando menos lo esperes vas a darte cuenta que tomar decisiones y hacerte responsable es una cualidad que se trabaja y se logra. No es imposible. Pero tenemos que estar dispuestos a romper en algún momento con ciertos patrones, liberar al otro de las expectativas y liberarnos a nosotros de cumplirlas.
Espero no haberme enredado mucho con la entrega de hoy, que disfruten de pensar y analizar desde otra perspectiva algo que tomamos tan cotidiano. Los quiero y les pido que dejen su comentario sobre lo que piensan de este tema. En instagram subo contenido a diario así que también ahí me podes encontrar para poder hablar un poco de esto. Si necesitas algún consejo ya saben dónde encontrarme @coribyme .
Nos vemos!!
Charla Ted: Decidir
Pauly 💜

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