Escribo este artículo un sábado a la mañana desde el living - comedor de la casa de mi trabajo después de correr para llegar a tiempo. Me enseñaron que la puntualidad es sinónimo de respeto, es más, hay una famosa imagen que contiene los minutos de antelación y lo que significan. Pero para mí, además de eso, la puntualidad tiene un trasfondo de tranquilidad. De no ir con prisas , de andar despacio. Por eso si tengo que salir a algún lugar trato de estar lista varios minutos antes. De prepararme varios minutos antes. Pero así y todo parece que siempre hay algo por hacer. Y las prisas nunca se alejan. Hay días donde no me importa pagar ese precio si la causa es abrazar un rato más a alguien que amo o dejarle listo el mate al próximo que se levante para que pueda arrancar la mañana más tranquilo y a gusto. Como esas tengo mil excusas para ir con prisas y en algún punto, es satisfactorio llegar justa pero sabiendo que tuve un rato más de algo que me hace bien. Es hermoso...
En este blog voy a escribir sobre todo aquello que me interpele, espero que si te sentís identificado/a con algunos de los textos te quedes y me acompañes cada lunes en un nuevo artículo. Por cierto soy Pauly.