A veces las buenas historias toman tiempo, como con los quesos y el vino, después de que pasan un tiempo estacionados, les llega el momento y son una explosión de sabor (no soy chef, soy mendocina:)). Hoy terminé un libro que se había quedado años en mi lista de pendientes detrás de otros títulos actuales que consumí en su lugar. Cuando lo empecé a leer noté que la fascinación que me había llevado a pedirlo prestado se había esfumado un poco, sucede que el paso del tiempo atenúa los sentimientos y en este caso, las ganas. Entonces me sorprendí leyéndolo con desdén, como si fuera un libro que estoy obligada a leer pero, como me pasaba en esos casos, al final, me terminé enganchando con la historia, porque a veces la obligación se vuelve placentera cuando detrás de los libros hay buenos autores, qué más podría decir.
Para dejar de darle tantas vueltas a la travesía de emociones que me movieron durante la lectura, les cuento que me quedé perpleja al notar que las últimas páginas son dignas de un libro de desarrollo personal o autoconocimiento. Uno a veces cree que los mejores consejos se encuentran detras de los best sellers publicados en el New York Times o los recomendados por los influencers, pero no, pueden estar ocultos detras de algún título como el que acabo de terminar: todxs tenemos un amor pendiente.
Y no, al contrario de lo que te imaginas no me dió vuelta la perspectiva del amor sino de mi vida. Porque en un par de páginas encontré lo que había buscado en tantos lugares y no había encontrado de manera corta y precisa: tenés el control de tu vida, de tus decisiones, podés buscar oportunidades sin esperar a que te encuentren pero sobretodo, es de suma importancia que logres valorar la mirada que tenés sobre vos mismo y la vida, dejando de lado a la visión ajena.
Aunque esto fue lo que más me llamó la atención también saqué otras conclusiones:
A veces las disyuntivas que nos planteamos durante mucho tiempo pueden encontrar respuestas en lugares que no imaginamos y eso nos invita a estar alertas, conectados y despiertos para no perder de vista las señales. Porque prejuzgar las cosas solo trae consecuencias negativas ya que nos encierra en limites mentales que nos privan de aprender cosas nuevas. Creo yo que, en este caso, es de tantos estereotipos que nos dicen qué leer o qué ver lo que condiciona nuestras elecciones. Pero después de hoy, espero estar mas dispuesta a recibir información encontrándome disponible para obtener respuestas o consejos de lugares que creía imposibles.
Por último y para cerrar este texto, nos debemos la posibilidad de vivir nuestras vidas haciendo las elecciones que nos hagan falta. No interesa si a los demás no les parecen bien, porque si algo aprendí hoy es que vivir por los demás, por sus opiniones, por sus expectativas solo nos aleja de lo que podemos ser.
Tenemos la llave para elegir y vivir de la manera que queremos, logrando ser quienes soñamos. Y aunque cueste al principio, estoy segura de que las buenas historias, llevan algo de tiempo.
Pauly.

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