Toda nuestra historia está basada en segundas oportunidades, empezando con el diluvio que acabó con toda la vida en la tierra hasta la promesa de Dios de redimir al ser humano con la muerte de Jesús. Todo un plan para darnos otra chance.
Esta entrada la pensé porque hace unos días volví a ver a una amiga que hacía 3 años no veía. En el momento no lo pensé pero al rato se me vino a la cabeza lo mal que nos han plantado las segundas oportunidades; sin más que decir me voy y no vuelvo, nunca más. Así de tajantes nos hicieron ver las cosas.
A diferencia de esto yo creo que en alguna circunstancia vale la pena darle una chance más a aquellas cosas que se terminaron sin lastimarte. Porque todos vemos las cosas de una forma diferente una vez que crecemos y cambiamos de pensamiento o la manera de ver la vida.
Algunos regresamos con la mente más abierta y el corazón más tranquilo. Pacientes. Esperando por algún atisbo de empatía del otro lado. Quizás otros esperan alguna explicación que los ayude a terminar de cerrar una herida para terminar de irse, y está vez, para siempre.
Yo creo que todos alguna vez nos merecemos dar una segunda oportunidad, porque pensar que una persona no puede cambiar es como seguir creyendo que la tierra es plana. A ver, no quiero decir con esto que dar esa chance se trata de regresar a una amistad o una relación, no no nada de eso; lo que quiero decir es que las cosas inconclusas duelen y en ocasiones perdemos amistades o relaciones por no darnos ese espacio para hablar. Yo lo hice la semana pasada y funcionó. Me ayudó a sacarme dudas y continuar un vínculo que hoy, tiene muchas cosas por descubrir. Que está renovado.
Ahora hablemos sobre darnos oportunidades a nosotros mismos... Ahhh los agarré ¿Se creyeron que se iba a librar de ustedes mismos? Claro que no...
Sabés de qué cosa te hablo. Porque yo también pensé en algo mientras escribía el párrafo anterior. Escúchame ¿Por qué te cuesta tanto darte una chance? Yo pienso que es porque somos más duros con nosotros que con los demás. "Sí obvio Paula, mañana voy y me tomo un café con mi amiga que no veo hace un montón pero, no me pidas que vuelva a intentar hacer ejercicio porque no sirvo para eso, no puedo"... ¿Me puedo reír? No mentira, no lo voy a hacer, pero ¿Qué decís? ¿No podés? Yo creo que no querés, que es distinto.
Así nos pasa con todo lo que nos involucra. La pensamos mil veces, inclusive somos capaces de no hacer cosas porque ni siquiera nos imaginamos logrando lo que ansiamos. Que locura ser tan duros con nosotros. Me sorprende y a la vez no. De esa forma nos enseñaron, te equivocaste y fuiste, ni se te ocurra probar otra vez porque va a volver a pasar lo mismo de antes ¿Y si no?
Mira que te va a pasar lo mismo si ya aprendiste. A ver que si algo nos sale mal a la primera, a la segunda, a la tercera, amor en la cuarta podés mirar para atrás y cambiar aunque sea la ropa que usaste esas veces anteriores. ¿Sos tan consciente como yo de que se puede cambiar verdad? Obvio que sí. Ese es el secreto que nunca nos dijeron, podemos cambiar.
Podemos probar otra vez pero de manera diferente. Esa es la magia de todo este asunto. No somos vos y yo dándonos una segunda chance bajo las mismas condiciones, al contrario, somos nosotros intentando nuevamente pero con cambios. Nadie te dijo, en ningún lugar está escrito que tenés que ser siempre la misma persona. Incluso la biblia nos está invitando a cambiar y a evolucionar constantemente. Igual tranqui, a mi también me vendieron gato por liebre en este asunto.
Y lo que pasa es que hay gente que no le gusta dejar la comodidad de ser siempre iguales. Imagínate ¿Para qué van a perder tiempo haciendo las cosas diferentes? ¿Para qué si ya soy así? Porque probablemente si estás pensando así no te sientas para nada bien. Hasta el ser que se considera perfecto tiene algo que solucionar, que cambiar, que entender. Acá está la clave de la vida, pensa que aburrido sería todo si lo único que tuviésemos que hacer fuera ser iguales todo el tiempo. No dejá me quedo en esta vida donde por lo menos tengo el desafío diario de hacerme crecer y evolucionar.
Pero hay una condición para hacerlo y es que vuelvas la vista, asumas que te estás equivocando y te des una segunda oportunidad para empezar de cero. Para arrancar otra vez.
Podría pasarme una noche entera hablando de esto pero no quiero que el lunes se te haga más tedioso, se supone que somos compañeros que nos alivianamos los lunes. Compartimos un ratito las cargas. Así que acá dejo esta entrada. Hacía mucho no escribía tan fluido.
En fin, gracias, gracias y mil gracias por seguir leyendo este blog cada lunes (o bueno cualquier día de la semana, no importa), sigo escribiendo porque sé que allá atrás hay alguien que lo está recibiendo. Los invito a dejar un comentario en mi cuenta de Instagram (acá es un poquito engorroso), ayer les subí un posteo con un diseño diferente así que espero que lo disfruten y si no, está bien, acá no forzamos nada, que todo fluya. Mil gracias de nuevo. Los quiero muchoooo. ¡Buen comienzo de semana!
Pauly 💜
Imágenes: Pinterest ❤️








Comentarios
Publicar un comentario