Ir al contenido principal

Con prisas

 


Escribo este artículo un sábado a la mañana desde el living - comedor de la casa de mi trabajo después de correr para llegar a tiempo. 

Me enseñaron que la puntualidad es sinónimo de respeto, es más, hay una famosa imagen que contiene los minutos de antelación y lo que significan. Pero para mí, además de eso, la puntualidad tiene un trasfondo de tranquilidad. De no ir con prisas, de andar despacio. 


Por eso si tengo que salir a algún lugar trato de estar lista varios minutos antes. De prepararme varios minutos antes. Pero así y todo parece que siempre hay algo por hacer. Y las prisas nunca se alejan. Hay días donde no me importa pagar ese precio si la causa es abrazar un rato más a alguien que amo o dejarle listo el mate al próximo que se levante para que pueda arrancar la mañana más tranquilo y a gusto. Como esas tengo mil excusas para ir con prisas y en algún punto, es satisfactorio llegar justa pero sabiendo que tuve un rato más de algo que me hace bien.

Es hermoso si lo vemos desde ahí, pero que tal si lo que estamos viviendo con prisa sea nuestra vida, a cada lugar, cita, clase, corremos como si de eso dependieran nuestros próximos cinco años vivos. Después nos encontramos en un reposo médico o en una cola de supermercado, cosas que no podemos apurar por más ocupadas que sean nuestras vidas, mirando que cambiado está todo. Nos impresionamos porque los hijos están grandes y nos asustamos con el número que damos por respuesta cuando preguntan por nuestra edad. La ciudad ya no es la misma y ahora también el kiosco de la esquina se llama "mercadito". Todo ha cambiado y nosotros recién caímos en la cuenta de ello. Nos asalta la pregunta ¿En qué momento? ¿Qué estaba haciendo? ¿Dónde estaba?

No nos dimos cuenta que la vida se pasa y que mientras más apuremos al tiempo sin frenar un instante, se nos va como el agua que cae entre los dedos ¿Realmente hace falta llegar a este punto? Yo, a mis casi veinte, creo que no. Si alguien quiere que nos apuremos entonces que siga esperando porque nuestra vida la llevamos cada uno a nuestro tiempo no al de nadie más. Si somos nosotros quienes queremos apurar todo sin disfrutar los procesos, entonces por favor, cambiemos. 

Corramos si se nos está pasando el colectivo, si estamos llegando tarde a una entrevista de trabajo importante o si nos olvidamos de comprar azúcar y el negocio está por cerrar. Pero no corramos de nuestra vida, no corramos a hacer algo más, disfrutemos de donde estamos ahora. No busquemos apurar el proceso para ver a donde vamos a llegar, apreciemos a donde ya hemos llegado. Todo lo que una vez soñaste alcanzar ya está acá y te lo estás perdiendo por correr. 

Pero más importante y por tu estabilidad mental, organiza bien el tiempo para no tener que andar por la vida con prisas y disfruta de dónde estás para que no se te pase de prisa la vida. 

Espero que te haya gustado mucho el artículo de hoy. Que tengas buen día. Te quiero.

Pauly 💜

Comentarios

Entradas más populares de este blog

¿Cómo hacer que funcione?

  Bienvenidos a la primer entrada del 2023 ✨ Díganme que ya tiene sus metas 💪🏽 sino es así todavía tenés tiempo de hacer tu  balance 2022  y de anotar tus  Metas 2023 . En este primer encuentro del año decidí preguntarle a mis personas más cercanas sobre qué tema querían leer y me encontré con esto como hacer que funcione una relación .  SUPER IMPORTANTE 👇🏽👇🏽👇🏽👇🏽 Antes que nada quiero hacer un disclaimer : esto es mi opinión en función de mi experiencia. Estoy de novia hace 3 años, no soy experta en ningún tipo de terapia o en algún tema en específico, son cositas que a mí y a mi novio nos han ayudado a hacer que nuestra relación funcione. Nada más. A modo de charla, porque este blog se llama "hablemos" ❤️🙌🏽 Las relaciones tienen una etapa hermosa como lo es el principio, todo es bello, mágico e inigualable. Nos concentramos en el amor que le tenemos a la otra persona y en el amor que nos es devuelto. Llenamos el carrete de fotos juntos, salimos a pa...

Metas 2023

Buen último lunes del año ♥️🎁🎄🌈 En 2019 hice mi primer balance y metas de año, para ese entonces tenía 16, no tenía idea de que venía una pandemia o de todo lo que pasaría después. Pero como buena soñadora con los pies aterrizados en el suelo (soy de Virgo ♍) me concentré en metas fáciles de conseguir y algunas que había visto que otras personas hacían.  La primera vez fue tan fácil como agarrar un papel y anotar todo lo que iba  a hacer el próximo año: Escuela, ejercicio, amigos, novio. Todo "alcanzable".  Después de un tiempo entendí que el propósito de las metas es trazarle un camino a tus deseos más profundos, ponerle fecha y hora a lo que tanto soñas. Es ayudarte a que eso no se quede en el plano mental y vaya hacia el plano físico.  Son 3 años poniéndome metas este año dije que no lo iba a hacer porque sinceramente no tenía ganas, después de unas situaciones complejas que me atravesaron super profundo arranque el año como quien dice "renegada" que pasara lo...

Esto ¿Lo puedo cambiar?

  Holuuuuu ¿Cómo vas hoy? Yo estoy pensando muchísimas cosas juntas y pensé que capaz lo mejor sería subir entradas los lunes. Para relajar un poco de la rutina.  Bueno acá más o menos va algo, espero te guste...  Venía pensando en el trayecto del colectivo mientras escuchaba un podcast que se titulaba "¿Qué hacer con algo que no me gusta de mi personalidad?" en todo aquello que no me gusta de mí.  En el podcast se destacaba algo interesante, el aceptar lo que no se puede cambiar (altura por ejemplo) y cambiar aquello que no solo nos hace mal a nosotros sino a los demás (reacciones o formas de ser que hemos adquirido).  Y me quedé pensando en lo incómoda que eso me hace sentir, en lo difícil y cansador que me lo imagino. Dándole una connotación negativa a algo que naturalmente sucede. El cambio no es negociable y menos si eso conlleva algo que no nos hace bien. No tendría que costarnos tanto aceptar la idea de cambiar.  Pero ¿Qué pasa? Que probablemente est...